Camino exogámico, pubertad y adolescencia

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Adolescencia y pubertad

Exogamia, pubertad y adolescencia: qué son y como reconocerlas

De la exogamia se habla en la adolescencia, cuando el objeto de amor está fuera de la familia. Este camino le permitirá al individuo acceder al mundo adulto.

El latente -entre los seis y diez años aproximadamente- comienza a desinvestir las figuras parentales ya que el vínculo con éstas ya no es el mismo. El niño desvía la atención de las figuras parentales exclusivamente para volcarse a sus iguales como colaboradores en el juego.

Antes los padres eran absolutamente idealizados, los compañeros de juego eran los juguetes, lo cual tiene que ver con el egocentrismo del niño. Pero ahora hay una apertura cognitiva y afectiva. Esa carga libidinal que tenían los padres cambia y van a  ser comparados con los maestros,  por ejemplo.


Pone fin al período de latencia la pubertad, que quiere decir aparición de bellos. Este proceso se encuentra dentro del período de la adolescencia.  La O.M.S dice que se puede hablar de adolescencia a partir de los diez años, pero hay que tener en cuenta la particularidad de cada ser, pues la misma no tiene limites temporales fijos.

La media poblacional de adolescencia se podría situar alrededor de los doce años, teniendo siempre en cuenta las variables contextuales. Algunos retrocesos en esta etapa tienen que ver con procesos emocionales, lo que además se suma que el púber sufre de manera más solitaria los conflictos en el desarrollo.


Camino exogámico

Camino exogámico

La pubertad tiene que ver con la menarca en las mujeres y la primera eyaculación en los varones. Pero también hay cambios a nivel psíquico. En relación a lo psicológico Aberasturi, A. y Knobel, M. describieron aproximadamente diez duelos, aunque los más importantes son dos, a saber:

Duelo por el cuerpo infantil perdido

El chico deja de percibir su cuerpo como algo conocido. Ese cuerpo familiar con el que se sentía más o menos cómodo pasa a ser muy diferente, pasa a tener otras posibilidades a descubrir y va a tener que aprender a convivir con ese cuerpo.

Este duelo es cuestionado puesto que si ese cuerpo es tan diferente y tiene la capacidad de darle nuevas posibilidades tan valoradas socialmente y de explorar de otra manera la sexualidad, no sería un duelo. En este sentido hay un cuestionamiento a la angustia de los cambios. En virtud del culto al adolescente se habla de adolentización de la sociedad.

Duelo por los padres de la infancia:

En la latencia los padres son relativamente reales. Ahora el adolescente se quiere diferenciar, discriminar y una forma es através del cuestionamiento constante.

Desde el punto de vista psíquico se da la re edición sumamente intensa del Complejo de Edipo. Aparecen los mismos deseos incestuosos que a los cinco-seis años pero con la diferencia que ahora se puede consumar el Edipo.

A nivel inconciente se genera un movimiento en donde el adolescente logra separarse de esas figuras parentales porque promueven deseos incestuosos. De ahí las disputas entre padres e hijos. Pero se espera que dejen atrás los deseos exogámicos y vuelquen hacia un objeto exogámico.

Aunque el Edipo a veces  no se resuelve, es necesario intentar resolverlo, pues un Edipo no reseulto podría generar u mal desarrollo de super-yo y a su vez un estancamiento en una de las etapas del desarrollo psicosexual. Las características de las fases pre genitales no se abandonan del todo pero el mayor placer se da en los genitales. El adolescente deja de ser autoerótico y pasa a tener un objeto de amor total, aunque a veces hay autoerotismo. Hay conductas masturbatorias aunque se comparte la sexualidad con un otro.

Fin del Edipo e individualización en adolescentes

En esa huída del Complejo de Edipo y la posibilidad del incesto, el adolescente busca un objeto de amor exogámico, se les retira las cargas libidinales a los padres y se busca un grupo de iguales, ya no van a ser los padres los modelos identificatorios.

Es como una segunda individuación, la primera es la separación de la mamá cuando se es un bebé. El adolescente tiene que ver a los padres como adultos para diferenciarse de ellos.

Para los padres no es indiferente la situación de sus hijos, se encuentran en una situación de pérdida de un niño, lo que promueve un duelo. Además para los padres  el hecho de que el adolescente tenga toda una vida por delante es la constatación de que el tiempo pasó. A su vez, se encuentran también movilizados en cuanto a su propio Edipo.

Fuente de la imagen: weblog.mendoza.edu.ar

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