
Para intervenir hay que generar un conocimiento acerca del campo. No se interviene a ciegas, ni sobre la nada, sino que siempre se hace un recorte configurando un campo de trabajo que responderá a un momento significativo del sujeto que consulta y de la historia familiar que lo constituye.
Entendemos campo a la luz de la teoría lewiniana, que toma a la física como conjunto de fuerzas centrípetas (impulsoras) y centrífugas (refractarias) que constituyen fuerzas de cohesión y de desintegración que entran en conflicto y rompen el equilibrio. El campo de análisis y sus núcleos problemáticos se construyen simultáneamente y su conocimiento por parte del interventor le permite elaborar estrategias, tácticas, técnicas y logísticas pertinentes al objetivo de la intervención como acción que se despliega en un espacio y en un tiempo.
La psicología social no es la única mirada, perspectiva desde donde poder delinear estrategias de trabajo cuando nos llega un sujeto a la clínica.
Cuando hacemos referencia a lo social hacemos referencia a más de una persona, pero si nos ponemos a quisquillosos veremos que no hay ninguna intervención individual, no sólo porque para intervenir se necesita otro, sino porque nunca llega a clínica un sujeto no construido socialmente, pues ya lo decía Aristóteles, o es menos que un hombre: un burro o más que ello: un Dios. Lo social constituye, está en la esencia del sujeto. En tanto siempre que nos llegue un sujeto es imposible pensarlo sin pensar en su familia, su núcleo básico y primario de convivencia. Familia que se hace presente hasta como ausencia.
Tendremos muchas herramientas para utilizar a la hora de trabajar desde este marco teórico como ser: esquizoanálisis, socioanálisis, la psicología de los ámbitos, la psicología pichoniana, cada profesional decidirá que es lo que más le conviene a la hora de trabajar. Pero todas confluyen en la consideración del sujeto como producido, en los procesos de institucionalización y modos de subjetivación como construcciones sociales y en la familia desde sus dos niveles: grupo, institución, como productora de sujetos sujetados a otras instituciones y a grupos que confluyen para formar una singularidad.
Fuente de la imagen: uel.br
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