Psicología de la Salud y Vejez

Posicionándonos en el paradigma del campo de la salud , desde el marco de la estrategia de la Atención Primaria en Salud (A.P.S). que considera que la salud y la enfermedad se constituyen como un continuo proceso, en donde inciden aspectos de diversa índole, ya sean sociales, económicos, geográficos, legales, entre otros. Creemos pertinente desde la psicología de la salud poder participar estudiando los componentes subjetivos de dicho proceso y los mecanismos psíquicos que participan en la determinación del estado de salud, en el riesgo de enfermarse, en la situación de enfermedad y en la recuperación. Creemos a su vez que la psicología de la salud tiene una batería amplia de herramientas útiles para justamente, en este caso, promover el bienestar subjetivo, estilos de vida saludables y prevenir enfermedades, apuntando a puesta en práctica del primer nivel de atención en salud.

Vejez

Vejez

Siguiendo con esta línea y viendo más allá de lo que permite la capitalización de la medicina a todo aquello que se deja entrever como relacionado con la salud, es importante pensar que la producción de salud y prevención de enfermedad se da desde ya en lo cotidiano, en espacios no formalizados, en el trabajo, en  la escuela, en este caso justamente en el barrio, en un ámbito informal.


Como seres sociales, la salud viene a conformar parte del entramado de relaciones que el sujeto genera a lo largo de su vida, relaciones que cambian con el correr del tiempo, pues nunca devenimos iguales. En este sentido nos preguntamos sobre la necesidad de tener presentes que diferentes concepciones sobre la vejez coexisten en el imaginario social.  La vejez supone la finalización de la vida productiva si pensamos en términos económicos y laborales, se pasa de lo activo a lo pasivo, es por ello que aquello que vino a formar parte de su cotidianeidad por mucho tiempo hoy ha cambiado, en tanto se hace necesario crear instancias nuevas, se necesita “pertenecer a…. “. Ese pertenecer conlleva poder crear espacios donde se puedan producir encuentros significativos. Encuentros donde se de la oportunidad para hablar de temáticas, que en un punto van a tener que ver con el proceso salud – enfermedad, ya sea hablar de lo bien que se lleva con los hijos o las disfunciones físicas propias de la edad. Queremos traer aqui nuevas formas de contemplar esta franja etárea que implican entre otras cosas el uso de nuevos terminos  a la hora de referirse y dirigirse a la misma, haciendo especial hincapié en la tendencia de la APS de concebir la salud en términos positivos. Por ejemplo cuando se habla del adulto mayor  y envejecimiento activo en vez de anciano y pasividad.

Él o los paradigmas que sostienen a la psicología de salud insisten en trabajar desde el primer nivel de atención de salud, tratando de alcanzar el nivel poblacional e incentivando los postulados de la APS, como ser la participación comunitaria activa para darle oportunidad a los sujetos de involucrarse activamente en las decisiones sobre su propia salud y sobre los servicios de salud para su comunidad. De esta manera se estimula la educación y enseñanza de hábitos que promueven el desarrollo sistémico, holístico del sujeto  hacia una mejor calidad de vida.


Desde una psicología de la salud que propicia espacios que van en pro de la motivación por el cuidado de la salud y la detención precoz de factores psicosociales de riesgo de enfermedades propiciando su modificación, tratando fundamentalmente de poder sostener ese espacio y lo que de él devenga.

Concebir los alcances y los límites de  la psicología de la salud implica el reconocimiento de un sujeto complejo, irreductible a una sola disciplina o profesional, por lo cual desde la estrategia de la APS se propone trabajar en equipos y promover instancias multidisciplinarias, donde converjan los distintos saberes.

Fuentede la imagen: bvspublica.org.ni

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