¿Qué es la Ética?

Ética como camino

Ética como camino

Han sido muchos los autores que han escrito sobre ética, en tanto es fundamental poder discriminar desde que perspectiva estamos hablando, pues al ser un concepto por demás complejo y polémico ha llevado con el correr de los años a que sea tomado de muy diversas maneras.

Una de las posturas es la de Rebellato. J-L , quien plantea que la incompletud es la profunda convicción de la incertidumbre, pues si nos moviéramos en las certezas tampoco actuaríamos en una postura ética, ya que la ética supone opciones, decisión, protagonismo del sujeto, autonomía, poner valores en juego. En tanto decisión, nunca una postura ética será neutra, desinteresada, siempre miramos desde una perspectiva.


Al ser los individuos humanos producto y productores de un contexto socio-histórico, estamos desde el vamos inmersos dentro de paradigmas que condicionan nuestra forma de pensar y de ver al mundo, en tanto no hay ni una ética universal, ni una psicoética, ni una bioética. Pero para no quedarnos en el desamparo de lo no aprensible consideramos las palabras del autor antes citado quien nos invita a analizar los valores que están en juego. Valores que deben estar indisolublemente unidos a la acción, a la práctica. Puesto que pensar de una manera y actuar de otra no se considera ético. Hablamos de solidaridad, respeto, participación, integración, entre otros tanto valores, pero lo importante es llevarlo a lo concreto, a la práctica, pues como dice el dicho popular “del dicho al hecho hay un gran trecho”. El tema de la ética impregna cada decisión que tomemos. Vivimos en una sociedad que proclama valores, pero que poco los pone en práctica. ¿Seremos una sociedad ética?…. ¿existe una sociedad ética? Cuantas preguntas. Cuantas críticas.

En “Ética de la responsabilidad” Rebelatto propone un nivel discursivo de la fundamentación, es decir, los discursos reales requieren dilucidación, pues son consecuencia de las normas y discursos que cambian, mutan en función de los procesos culturales. Afirma que en virtud del lenguaje podemos entendernos a nosotros mismos, podemos entender a los otros y podemos ser entendidos. En otras palabras, el lenguaje tiene una intencionalidad orientada al entendimiento. (Rebellato, 1996). Ésto nos permite integrar dimensiones tradicionalmente no tenidas en cuenta como el lenguaje no verbal, el lenguaje corporal y la escenificación del poder que se expresa en la comunicación que está asociada a las representaciones colectivas (Rebellato: 1986) y a las narrativas de las comunidades. (Rebellato, 1996).

Desde una perspectiva radical Rebellato supone que la educación de la ciudadanía apunta a que cada ciudadano aprenda a ser gobernante y a impulsar todas las formas de autogestión popular. (Rebellato, 1996). Considera que este proceso de autogestión, de iniciativa histórica supone reconocer la producción de saberes y poderes. Dándole, en este sentido real importancia a lo que él llama espacio territorial y el espacio simbólico, vistos como lugares privilegiados para el ejercicio y el análisis de las formas de poder. Hay que situarnos desde el contexto histórico de los pueblos y pensar una ética de la autenticidad desde nuestros contextos históricos, al decir de Rebellato.

Pero como dice Paulo Freire “somos seres incompletos, por lo tanto y por eso éticos”,

La “Ética de mercado”, tal como lo conciben varios autores es un eufemismo que disfraza la primitiva ley del más fuerte y desemboca en lo que el profesor Rebellato llamó la “cultura de la desesperanza” en la que las alternativas y las tímidas utopías suelen producir rechazo a la visión estética de las masas insensibles.

Por otro lado, pero muy unido a lo anterior, y conociendo a Spinoza, B. y Nietzsche, F. a través de las palabras de Deleuze, G., creemos pertinente rescatar lo que nos trae Spinoza, a saber: “No sabemos lo que puede el cuerpo” , relacionándolo con lo dice Nietzsche “…es el cuerpo lo sorprendente…” . Contrariamente a lo que plantea la filosofía cartesiana, Spinoza nos presenta lo que se conoce como paralelismo, es decir, tomar al cuerpo y al espíritu en constante relación de causalidad, negando así la primacía de uno sobre el otro. En este sentido creemos de suma importancia parafrasear al autor antes citado quien plantea que lo que es acción y pasión en el alma es también acción y pasión en el cuerpo. Desconocemos nuestro pensamiento tanto como nuestro cuerpo. Si pensamos en ética desde esta posición, hacemos implícita referencia a relaciones de composición y de descomposición, de las cuales recogemos sólo sus efectos. Advertimos alegría cuando un cuerpo o idea se encuentra con el nuestro/a y se compone con él/ella o lo contrario, a saber: experimentamos tristeza cuando amenazan nuestra naturaleza. En tanto conocemos en función de esas relaciones de composición y descomposición por lo que lo conocemos se constituye en ideas inexactas, confusas, alejadas de su causa. (Relativismo del conocimiento).

Spinoza fue tildado de inmoralista, uno de los motivos, tal como lo plantea Deleuze, fue haberse opuesto a la tradición teológica desde un Adán perfecto y feliz en el relato del Génesis; además por su célebre frase: “desvalorización de todos los valores, principalmente del bien y del mal (en beneficio de lo “bueno y lo malo”)”. Con esta frase hace referencia a lo bueno y a la malo en relación al encuentro, es decir, lo bueno a la composición y lo malo a la descomposición, por lo tanto lo bueno y lo malo viene a darse justamente en ese encuentro, no está dado de ante mano. Lo bueno y lo malo tienen por tanto un estatuto siempre relativo y parcial.

Nos trae una ética como “una tipología de los modos inmanentes de existencia” , que sustituye a la moral que hace referencia a los valores trascendentes. La moral dice Deleuze es el juicio de Dios, y la ética destituye el juicio. Se pasa de la rivalidad entre el bien y el mal a modos de existencia. “si Adán no comprende la regla de la relación de su cuerpo con el fruto, escuchará en la palabra de Dios una prohibición” , y parafraseando a Nietzsche, tratemos de evitar la palabra ley, que tiene una resabio moral.

La moral es la ley, y su fin es la obediencia, nos hace obedecer, no conocer, y en el peor de los casos impide la formación de conocimiento. La teología trata de la historia del error, al decir de Spinoza, en la que confunde el mandamiento con algo que hay que comprender. La ley es siempre la instancia trascendente y determina la oposición de los valores entre el Bien y el Mal; el conocimiento en cambio es la potencia inmanente que establece la discrepancia cualitativa entre las formas de existencia de lo bueno y lo malo.

Spinoza propone una filosofía de la vida y trata de no envenenarla con las concepciones del bien, el mal, la culpa, el mérito, el pecado, la rendición, el odio, entre otras. Cuando nos encontramos con un cuerpo externo que no conviene al nuestro, la potencia de este último funciona como una suerte de substracción, una fijación, quedando nuestra potencia de acción disminuida o paralizada y las pasiones correspondientes son de tristeza. Pero cuando nos encontramos con un cuerpo que convienen la relación se compone, su potencia se suma a la nuestra, las pasiones son de alegría, nuestra potencia de acción ha sido acrecentada o favorecida.

Y tal como nos lo plantea el propio Spinoza: todo camino de la ética se hace en la inmanencia; inmanencia que es el inconciente y la conquista del mismo. La alegría ética corresponde a la afirmación especulativa.

Fuente de la imagen: lablaa.org


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