Terapia de crisis

Según Moffat, A. la crisis se manifiesta por la invasión de  una experiencia de paralización de la continuidad del proceso de vida. De pronto nos sentimos confusos y solos, el futuro se nos presenta vacío y el presente congelado. Comenzamos a percibirnos como “otros”, lo que provoca una discontinuidad en la percepción de nuestra vida como una historia coherente, organizada como una sucesión en la que cada una de las etapas es consecuencia de la anterior.

Sólo existen presentes discontinuos y el hombre hizo el verdadero salto cualitativo en su evolución respecto a los animales cuando concibió la anticipación (imaginó los presentes que vendrán), de este modo pudo construir sucesiones de presentes percibidos como una seriación continua, por tanto comenzó a planificarse a si mismo y a percibirse en movimiento hacia adelante.

Terapia de crisis

Terapia de crisis

El tiempo es el proceso de cambio continuo de la realidad que, al transformarse de manera irreversible hace difícil la conservación de la mismidad del sentimiento de ser uno el mismo a pesar del cambio. Sostenemos la autopercepción de un sistema psíquico en continuo cambio por la cultura. La locura, justamente, es la experiencia de la paralización del tiempo, de la imposibilidad de armar sistemas de continuidad del yo.


La tarea de cura de acuerdo con la teoría de crisis es la reconstrucción del proyecto individual como instrumento de reinserción en la cultura, es lograr una explicación de sí que sea compartida y entendible por los demás. Intentando ser así un instumento para conceptualizar y resolver los casos de urgencia

No hay organización de la percepción sino se configura la relación figura-fondo en el caos de información que reciben los profesionales de la salud cuando un sujeto está atrevezando una crisis. Algo tiene que ser conceptualizado como figura y lo demás pasa a ser fondo, llevando a cabo esta elección desde el recreado de percepciones anteriores. La percepción define el presente que es sólo espacio y por otro lado la memoria define el pasado pero hay una segunda dimensión del tiempo que tiene por objeto la satisafacción de la exigencia de organizar la acción en relación con fines, ésto es la anticipación , la proposición de cuales serán los presentes que están por venir.


De las dos dimensiones del tiempo, la que ofrece mayor interés desde el punto de vista de la crisis es la futura, pues el principal síntoma de éstas perturbaciones es la vivencia de futuro vacío. La conciencia es puntual, sólo percibe el instante.

La vivencia de existir si se detiene se cae aunque a veces el tiempo queda detenido no de manera patológica, se trata de intensas vivencias de totalización que producen los estados emocionales límites, como por ejemplo, el impacto de un accidente, la exaltación en el triunfo largamente esperado, la embriaguez, el orgasmo. Aquí el yo queda fuera del tiempo, se autopercibe como totalidad histórica, se vive la eternidad, quedamos fuera de la trama de los hábitos que sostienen la temporalidad de la vida cotidiana.

Entra en crisis la identidad de pérdida de la integración de una cadena de yos. Se enfoca desde esta terapia en crisis, el problema desde la temporalidad, el problema de la identidad tratando de resolver la ansiedad que produce la pérdida de los yo sidos.

Fuente de la imagen: hugoherci.files.wordpress.com

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