Psicología inversa: ¿Qué es y cómo funciona en la mente?

Psicología inversa

A menudo vemos cómo algunas personas buscan diferentes maneras de persuasión para lograr sus cometidos. Si hablamos de técnicas para persuadir, la psicología inversa es una de las más utilizadas.

Generalmente usamos la psicología inversa para lograr que un sujeto diga algo que deseamos, diciéndoles lo contrario de lo que realmente se desea.

¿Qué es la psicología inversa?

La psicología inversa es una técnica de persuasión basada en el fenómeno psicológico de reactancia (reacción emocional que muestra contradicción).  En la reactancia psicológica, un individuo presenta una respuesta emocional negativa y contraria en reacción a ser persuadido, por lo tanto, elige la opción contraria a la que se está defendiendo.

Quienes utilizan la psicología inversa defienden y expresan un agrado falso hacia una creencia o comportamiento. Esta creencia y comportamientos son contrarios de lo que realmente se está defendiendo.

¿Cómo funciona la psicología inversa en la mente humana?

Esta técnica funciona en los seres humanos porque a ninguno de nosotros nos gusta que nos digan qué hacer, por eso, a menudo tendemos a hacer lo contrario a lo que estamos siendo presionados a hacer, simplemente porque sentimos que nuestra libertad está en peligro y necesitamos mostrar nuestra autonomía -una de las necesidades que impulsan la motivación humana-.

La psicología inversa puede transformarse en un habito tóxico si se usa de manera inadecuada y con fines inapropiados, por esto, se debe ser muy cuidadoso al utilizar esta técnica de persuasión, puesto que puede ser vista como una forma de manipulación.

Teoría de la reactancia

Experimento de reactancia

En 1982, despues de varias investigaciones, Wilson y Lassiter realizaron un famoso estudio para demostrar cómo funciona la psicología inversa a lo que posteriormente se le llamo Teoría de reactancia.

La investigación se basó en crear el deseo en los niños sobre un juguete que en principio fue considerado poco atractivo.

El procedimiento fue el siguiente:

Los investigadores observaron a niños jugando con diferentes juguetes, lo que les permitió identificar un juguete que se dejó casi sin usar.

A continuación dividieron a los niños en dos grupos -A y B-. Al grupo A se le permitió jugar con cualquier juguete que ellos desearan y al grupo B se le permitió jugar con todos los juguetes, menos con el juguete que casi nadie había usado. Más tarde ambos grupos pudieron jugar con el mismo juguete. 

A continuación, se observó que ambos grupos deseaban jugar con ese juguete que inicialmente nadie había tenido en cuenta. El mismo experimento fue probado en adultos, pero con otros objetos.

La conclusión del experimento fue la siguiente: cuando se prohíbe a las personas a utilizar un determinado objeto, éste se hace más deseable. Lo mismo ocurre en cualquier situación que implique que una persona se sienta obligada o sienta que su libertad corre riesgo.

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